lunes, 17 de octubre de 2011

Espontaneidad es la regla: Crónica del 15 O en Bogotá

"El jugo de mi lucha no es artificial, porque el abono de mi tierra es natural." Calle 13

"La rabia de ver nuestras manos atadas y de crecer demasiado rápido." Keny Arkana

"Soy callampa, soy favela, soy comuna." Sheryl Natalia

Bogotá D.C., Colombia. Más de 70 voces de todos los colores y edades se dieron encuentro en el Parque Nacional, a partir de las nueve de la mañana. Personas con diferentes ocupaciones, familias completas,  distintos partidos políticos, distintos intereses, con un único sentimiento, y un único propósito; ser parte del cambio de conciencia global.

Ha nacido el Movimiento 15 de Octubre en Bogotá. La construcción dio inicio con las manos, manos compartiendo temperas, pinceles, marcadores, cintas, pedazos de cartón y sonrisas. Así, la capital colombiana se sumo al movimiento que en ese día tenía personas en la calle de más de 951 ciudades de 82 países.  


Luego, mientras aumentaba la congregación de personas, cada uno de los asistentes compartió con los otros, su nombre, su ocupación, porque estaba indignado, a quién representaba, que hacía por su comunidad y por el planeta. Se compartieron los motivos de cómo caímos en cuenta que, por ser parte de los 99% sin poder monetario, nos quedaba por hacer, que ese 1% de libertad, no se extinguiera. Con ese 1% de libertad
estaban coincidiendo en tiempo real muchas personas en todo el mundo, y por razones distintas. Con ellos y por nosotros, por los hijos, por la naturaleza, comprometernos a cambiarlo, convencidos de no volveremos a permitir, quedarnos sin posibilidad de elegir y de decidir los cómos y los por qué vivir.

En ese espacio de asamblea, se escucharon voces de personas proponiendo alternativas y modos que han permitido crear una variedad de formas que se alejen del excesivo consumismo y dependencia del sistema monetario actual. Que promueven un estilo de vida sano, un estilo que invita a detenerse y disfrutar de la conversación y el juego con los hijos. Donde importa de dónde y cómo se distribuyen los recursos que nos alimentan y visten. Una revisión a consumir responsablemente. El compromiso se mostrará en propuestas que retomen la necesidad de que la humanidad, como especie y parte de la naturaleza armonice con su ritmo, esto solo se logrará si, la mayoría de habitantes se hacen conscientes de su poder (capacidad de reflexión en cotidiano actuar).


Que la democracia sea un entendimiento de la espontaneidad que nos enfrenta al otro, para reconocerlo y reconocernos, desde allí, el conflicto es una oportunidad de ser el otro  y desde allí, el momento del dialogo sea la base para retomar la opción de elegir y decidir. No se trata de buenos o malos, sí, de responsables y de conciencia.

Sin medios manipulados e intereses concentrados en excusa  de la historia que se ha escrito, y que, hoy por hoy, no ofrece luces a largo plazo para preservar la vida. La sensación es la de poder recomprometerse con la vida, cuidarla en condiciones donde cada uno pueda sentir que conscientemente que su  actuar le hace feliz, y aporta a la construcción de la felicidad de los demás.  Los ciudadanos del mundo tenemos la responsabilidad, de hacer la diferencia ante esta situación, de poder del sistema financiero, la corrupción política, la emergencia ambiental, la sostenibilidad global.


También habían aquellos, cuya única razón eran sus hijos, quién regalo flores para conquistarnos, voces activistas y madres, extranjeros, artistas, docentes, funcionarios del sector privado que nos confesaron miedo.

Si bien, estaba programada una movilización hasta la Avenida Jiménez con calle Séptima luego de haber concluido las pancartas,  el dialogo de grupo, luego de debatir la necesidad de visibilización, nos trasladamos a la fuente, en asamblea jugamos, compartimos alimentos, escuchamos, nos dimos tiempo para escuchar y vernos, el contacto físico, la quema de billetes, los compromisos con actos cotidianos con las personas y la naturaleza, la construcción desde la alteridad y la alternatividad, no funcional al sistema, lentamente, haciendo del tiempo, un tiempo para vivir dignamente.

Estamos haciendo que el tiempo viré hacia la armonización de lo humano como lo espontáneo y al ritmo de la naturaleza. 



Escrito por Sofía Garzón para M15O Bogotá!

No hay comentarios:

Publicar un comentario